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23 oct 2009

EL FUTURO DE LO QUE FUE LA NAVAL

Tres grúas de Naval Gijón han sido ya abatidas y la cuarta será chatarra en breve. Todo parece anunciar la completa demolición de las instalaciones del astillero sin que nadie haya evaluado previamente el interés de lo que se está destruyendo para determinar, antes de que sea irreparable, si realmente debe ser reducido a escombros o si existe un patrimonio que debiera ser total o parcialmente preservado. Mientras las noticias acerca del futuro de Juliana no pueden resultar más inquietantes, se diría que se está escenificando la agonía del sector de construcción naval en la ciudad, borrando incluso sus vestigios materiales. Convencidos de que se está cometiendo un error, asistimos con alarma al inicio del desmantelamiento de una pieza clave de 120 años de desarrollo industrial en Gijón y cuyo recinto encierra instalaciones del mayor valor histórico que ofrecen además amplias posibilidades de reutilización, conciliando el interés general, la preservación del patrimonio cultural y el fortalecimiento del atractivo de la ciudad. Sabemos que miembros de INCUNA han visitado el astillero, lo que nos indica que comparten nuestra preocupación, pero lamentablemente el reciente cierre de Naval Gijón no ha dado lugar a un debate que permitiera una valoración seria de sus instalaciones e identificase lo que sería preciso conservar y legar a generaciones futuras.

Entre tanto, leemos propuestas sobre futuros usos de los terrenos del Dique de las que desconocemos el grado de madurez, pero que tienen en común el silencio respecto al destino que aguarda a las instalaciones actualmente existentes. Hemos visto demasiadas veces cómo se hacía tabla rasa destruyendo el patrimonio como si a nadie le importara, así que no puede extrañar nuestra inquietud como gijoneses que valoran el pasado industrial. Los precedentes no resultan precisamente tranquilizadores. Gijón se ha ido despojando sistemáticamente de sus restos industriales, hasta hacer muy difícil explicar a estudiantes o forasteros el cuño fabril de sus últimos 150 años: nada queda de Fábrica Moreda, Fábrica del Gas, Electra del Llano, Algodonera, Azucarera de Veriña... La lista sería larga y, salvo contadas excepciones, muestra que lo poco que se salva del legado industrial es reducido a “disiecta miembra”, restos desperdigados y descontextualizados. Desgraciadamente, los ejemplos de un urbanismo mal conciliado con la conservación patrimonial y la incapacidad para integrar lo industrial en el paradigma de cultura son numerosos y, por supuesto, no sólo gijoneses: baste recordar el derribo de la estación ovetense del Vasco, por citar un caso entre los muchos que salpican Asturias. Igualmente abundan las actuaciones que llegan tarde, mal y nunca, cuando el deterioro de lo presuntamente protegido hace ya inútil su conservación. Huelga decir que Naval Gijón, posiblemente el último vestigio que –por emplazamiento, extensión e instalaciones- cumple condiciones idóneas para una musealización seria que dé cuenta de nuestra historia industrial, parece abocado a idéntica suerte.

No hablamos de un exponente menor de nuestra industrialización. No sólo porque en su momento de apogeo haya habido en nuestra bahía seis astilleros que daban empleo a varios miles de trabajadores, sino porque, ya desde finales del XIX, la construcción naval supuso la primera industria de transformación derivada de la siderurgia local; la necesaria diversificación que abrió la puerta a una industrialización a gran escala. Coincide que el sector naval gijonés tiene, además, su mejor ejemplo en el Dique, pionero de todos los que vendrían después. Desde su fundación en 1887 por Anselmo Cifuentes, estas instalaciones han recorrido un periplo de evidente interés para conocer la historia empresarial, económica y social asturiana que va paralelo a su evolución tecnológica: de la construcción con remaches a las técnicas más modernas de soldadura y de una cultura del trabajo basada en oficios artesanales a la especialización y segmentación de las labores en líneas de montaje. Tampoco debe olvidarse que la historia del Dique es indisociable de la del movimiento obrero local, gestando en su seno una extensa cultura reivindicativa de la que forman parte nombres como el de Avelino González Mallada, alcalde anarquista de Gijón y trabajador del astillero.

Como historiadores, no queremos limitarnos a dar una voz de alerta a la opinión y realizar un llamamiento a los poderes públicos sino que nos atrevemos a ofrecer una alternativa que permita salvaguardar patrimonio y memoria. Lo que queda de Naval Gijón son restos materiales que mantienen la parte más antigua de sus instalaciones y su maquinaria, de evidente utilidad para la historia de la ciencia y de la técnica. Quedan también trabajadores especializados capaces de recrear su funcionamiento, lo que aporta un capital humano de gran valor. Falta conocer qué tesoro documental puede aportar el archivo de la empresa, del que nos gustaría oír que está debidamente custodiado, para no descubrir, como en tantos otros casos, que acaba pasto de las ratas, convertido en pasta de papel por la humedad o vendido al peso en el rastro.

Partiendo de estos presupuestos, proponemos una musealización que salvaguarde patrimonio y memoria. Una propuesta basada en preservar lo material y lo humano, capaz de generar actividad económica y empleos y abierta a la integración de otras áreas de conocimiento que confieran un nuevo valor añadido a las instalaciones. No planteamos ningún proyecto ilusorio o irrealizable del cual no podamos encontrar referencias que lo avalen. Existen en España ejemplos de astilleros musealizados en Bilbao o Cádiz y tenemos modelos de referencia foráneos como el ecomuseo de Nantes-Saint Nazaire en Francia. Es factible sintetizar lo mejor de éstos, adaptándolo a nuestra escala y casuística, y añadir nuevas funcionalidades de interés, caso de la recreación de técnicas de trabajo tradicionales o demostraciones del funcionamiento de las máquinas conservadas. Igualmente hay sitio para una colección de modelos que recojan la evolución de las tipologías navales construidas, explicar la obra civil asociada a los diques, ilustrar los principios físicos de la navegación, conservar nuestra orgullosa historia portuaria y siderúrgica, como participantes en la moderna industria naval.

El Dique puede ser un gran contenedor de actividades complementario a otros usos y proyectos, a los que aportaría prestigio y valor añadido. Su conversión en museo estaría en continuidad con las playas de Poniente y el Arbeyal o el Acuario, que supusieron la recuperación del espacio costero para todos los gijoneses, configurando un espacio cultural y de expansión. Perfectamente complementario del Museo del Ferrocarril, puede erigirse junto a éste en puente entre nuestro pasado y nuestro futuro, acorde con la identidad histórica del barrio del Natahoyo.

En conclusión, nuestra propuesta de conservación de las instalaciones del Dique permitiría poner en valor un patrimonio rico y mal conocido, interesaría al conjunto de los gijoneses, generaría una actividad beneficiosa para la ciudad, mejoraría el entorno urbanístico de la zona, encierra capacidad de generación de empleos, es compatible con otros proyectos como el anunciado parque tecnológico, se complementa de forma natural con la oferta cultural circundante, es respetuoso con la Historia y, en definitiva, contribuiría al desarrollo local. No habrá otra oportunidad como ésta para Gijón. Y estamos dispuestos a argumentarlo y discutirlo con quien muestre interés. Entre tanto, tan sólo pedimos que, mientras no exista una adecuada valoración de las instalaciones y sus posibilidades de conservación y usos futuros, se paralice la destrucción.


Rubén Vega García (doctor en Historia, profesor de la Universidad de Oviedo)Elena Toral Alonso (doctora en Historia del Arte, profesora del IES Jovellanos)

Noticia Sacada de www.asturbulla.org

7 oct 2009

CÁNDIDO Y MORALA AMENAZADOS DE NUEVO CON IR A LA CÁRCEL

Y yo que pensaba que no volvería a oír nada más de ELLOS, que no tendría que escribir una vez más sobre lo obvio, sobre lo cansino y repetitivo que se ha vuelto hablar de *Cándido y Morala, y sus más acérrimos secuaces. Pero quienes son sus más acérrimos secuaces pues a estas alturas se evidencia que sus mejores aliados han sido y son las propias instituciones, o empresas privadas que les han culpado e inculpado.

Los han encumbrado, martirizado e incluso lanzado a la fama en telediarios,en documentales, e incluso en la película “Los lunes al sol” que aunque trata el problema del paro y de los despidos masivos en general, se basa muy en concreto en las movilizaciones que protagonizaron los trabajadores y trabajadoras del Naval Gijón, e incluso ya se me olvidaba hay una canción de Ska-p titulada “Naval Gijón”.

No creo que haya nadie en España, y sobre todo de izquierdas que no haya oído hablar de Cándido y Morala, y sus irreductibles galos. Son las cabezas visibles de un movimiento de gentes que por cabezonería, o simplemente ideología o afinidad se han unido para romper el ensimismamiento de una población que no grita, que no se rebela ante aquellas injusticias más graves.

Empezaron sus andaduras mucho antes de que la transición fuese un suspiro y una oportunidad para aquellos que ansiaban la libertad y otros que ansiaban amansar riquezas, estatus o que simplemente anhelaban mantener sus privilegios o incluso incrementarlos. Pero en transición y más tarde en democracia su situación, la de estos Cándidos y Morales casi que se agravaría.

Expulsados de uno de los sindicatos mayoritarios que hoy regenta el sindicalismo en España, expulsados de las fábricas en las que trabajaban, marginados de casi que todas las negociaciones laborales una vez fundado el sindicato asturiano CSI (Corriente Sindical de Izquierdas), juzgados, condenados y finalmente absueltos.

Repitan conmigo aquellos que se amparan en la ley hecha a su medida, pero no estará tan a su medida cuando Cándido y Morala serán reitero juzgados, condenados y finalmente absueltos. Repitan conmigo… Juzgados, condenados y finalmente absueltos pero no solo por la justicia si no por la historia de un pequeño lugar que goza de una cultura propia e identidad, y sobre todo de un paisaje envidiable, Asturias.

Cándidos y Morales podrían ser independentistas pero no lo son, podrían ser anarquistas y lo son en cierta medida por aquello de que desprecian las leyes o mejor dicho las burlan. Pues de todo aquello que pactaron los políticos y estamentos todavía nos quedan derechos y a ustedes obligaciones que se consiguieron con el esfuerzo de una masa, un movimiento que puso en riesgo su vida por los derechos sociales y laborales en este país. Y su obligación, una vez más, es absolverlos sin penas ni condenas.

Cándido y Morala, que cansino de verdad volver a escuchar estos nombres, verlos en pancartas, en internet, en los medios. Otra vez más que cansino, ho…

Ellos, que empezaron en el sector del metal su manera contestataria y rebelde de reivindicar derechos, su manera natural y salvaje pero tan racional en estos tiempos. No se conformaron con el sector metal tuvieron que solidarizarse en tiempos de reconversión con casi que todos los sectores en Asturias. Y más tarde con el movimiento antiglobalización, con los inmigrantes, con las coordinadoras antifascistas, con la asociación de memoria histórica, con el movimiento antimilitarista, con centros sociales ocupados… Los vimos en las cumbres de Barcelona, de Praga, de Londres, en Sevilla, en Zaragoza… Si son como Wally… están en todas partes y en ninguna al parecer.

Que cansino de verdad, volver a escribir sobre ellos, es como un acto demasiado egocéntrico, tan evidente. Y que aun no se enteren los mismos que los juzgan que nunca acabaran con ellos por muchas leyes que haya porque Cándido y Morala somos todos. Y ustedes mismos nos han hecho fuertes, nos han preparado para ser más inteligentes, más racionales que nunca, más contundentes que siempre.

Repitan conmigo júzguenlos, condénenlos y finalmente absuélvanlos, si no quieren ver de nuevo a miles de Cándidos y Morales en la calle, reivindicando su identidad contestataria y su vocación de rebeldes dentro de los rebeldes.

Pero júzguenlos por solidarios, haciendo memoria de aquellos que asimismo se llamaron “los solidarios”. Júzguenlos pero como presos de conciencia pues eso es lo que son. Condénenlos pero por sus ideas y su coherencia hacia estas, sean cuales sean. Y absuélvanlos, absuélvanlos por miedo a perder su legitimidad democrática. Pero solo por eso…


*Cándido y Morala son dos sindicalistas asturianos (Gijón) que representan a un sector duramente afectado por la reconversión y más tarde la especulación, y la mala gestión del sector Naval en Gijón. Actualmente están en tercer grado(acusados de la quema y rotura de una videocámara de vigilancia en el transcurso de las últimas movilizaciones del Naval Gijón antes de su cierre) fueron indultados por el Consejo de ministro a cambio de que pagasen una multa de 5322 euros al ayuntamiento de Gijón. No la han pagado, y no la pagarán por lo que se les amenaza con la cárcel. Además uno de sus compañeros, Victorino Cuetos Varela ha sido culpado de desordenes públicos y desobediencia a la autoridad simplemente por estar en una calle aledaña al astillero en el transcurso de una concentración de apoyo.
Victorino Cuetos Varela es actualmente secretario general de la Ong Acsur Las Segovias., exsindicalista y miembro de la CSI. Juzguen ustedes aunque sea el estado el que tiene la última palabra , y no sean benevolentes. Esto no se puede permitir en un Estado de Derecho Señor Delegado del gobierno sea despiadado pero lo que le permita sus ley.
Artículo publicado por "niño criminal" en Glayiu.